lunes, junio 14, 2004

De las formas y el fondo

A lo largo de mi vida he ido aprendiendo que, a la hora de comunicar algo, son tan importantes las formas como el fondo, porque ambos están intimamente relacionados.

Teniendo esto tremendamente claro cuando inaguré el presente blog, quise que todo lo que pusiera en el mismo siguiese la premisa básica siguiente: Intentar evitar, en la medida de los posible, que los textos que colgase pudiesen ser malinterpretados.

Creo que he tenido cierto éxito en ello, con dos excepciones. La primera es la entrada acerca de la amistad y el amor, aunque mientras la escribía tenía claro lo que iba a pasar, precisamente por lo controvertido y complicado que era el tema. Y creo que he salido bien librado de aquello no por el mérito del autor, sino por los maravillosos lectores con que cuenta el blog.

La segunda es la entrada del diez de Junio de este año. Es una entrada absolutamente visceral y que escribí mientras estaba bajo los efectos de un notable cabreo (cabreo que me duró hasta la noche), y en la que doy rienda suelta a mi frustración por tener tan mala suerte en el tema de las casas y todo lo relacionado con ellas en general, y en las mudanzas en particular.

Ahora bien, me gustaría dejar claras una serie de cosas que, creo que los que me conocéis ya sabéis, pero que son muy importantes para mí.

La primera es que esa entrada no era ningún ataque personal contra nadie. Nunca lo ha sido. Ni en general ni en particular.

La segunda es que yo no mido la amistad por la cantidad de cosas que hacen los demás por mí, sino por otras cosas, a mi juicio mucho más importantes, como pueden ser cómo estoy en su compañía, la confianza que tengo en esa persona, la cantidad de cosas de las que puedo hablar con esa persona, o la empatía que tenga con esa persona. Y si ese amigo encima hace algo por mí, ya alcanza la categoría de semidios XD.

La tercera es que algo, que debería haber sido un grano de arena, se ha convertido en una montaña, precisamente gracias a que se ha repetido ese mismo grano en ese mismo sitio. O un 01 en la tirada de ataque y un 100 en la de pifias, como diría Imperator o cualquier otro fan de MERP, en dos ocasiones ;). Y esas dos ocasiones han sido duras y me han pillado con la guardia baja. No son nada agradables.

La cuarta es que en ningún momento echo la culpa a los Athechuzos por tener vida propia, asuntos propios y agendas apretadas. Es precisamente una de las cosas que más me enamoraron de vosotros: vuestra independecia y la riqueza de vuestras vidas en general.

Si se desprende algo que niegue cualquiera de estos cuatro puntos en algún momento de la lectura de esa entrada, me gustaría que supiéseis que no son verdad. Y que he sido, soy, y seré capaz de demostrarlo.

Ah, una quinta y última cosa: os quiero con locura. Y punto.

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